QUÍMICA DEL ENAMORAMIENTO

 

El amor es un sentimiento que se activa mediante un proceso químico en el cerebro y resto del organismo a través de los diferentes sistemas: olfatorio, gustativo, táctil, visual y auditivo. Una melodía, una imagen, una postura sugerente y provocadora, un tono de voz o un estimulo en la piel, activa las pasiones. Los humanos descargamos sustancias químicas que generan atracción o repulsión hacia los demás. Sin embargo, en ocasiones no basta con hacer química para que una relación amorosa funcione. Se ha descubierto que los estilos de carácter generados por la presencia de ciertos neurotransmisores en el cerebro están ligados al proceso del enamoramiento mediante la intervención de varias sustancias neurotransmisoras que provocan una serie de emociones ligadas al enamoramiento.

La frase popular de “hacer química” es muy cierta. Todos los humanos producimos en las células de la piel, sobre todo en axilas y entrepierna, sustancias (feromonas) que al ponerse en contacto con la temperatura del cuerpo pasan al estado gaseoso que despide aroma. El olfato humano es capaz de detectar estos aromas a una distancia de 50 metros. Al liberarse las sustancias cerebrales, mandan una señal a ciertas regiones cerebrales que a su vez emiten respuestas físicas y emocionales. Por ejemplo: la dopamina, provoca temblor en los enamorados y la norepinefrina hace reaccionar el músculo liso del estómago e intestino delgado, generando las llamadas mariposas. Las señales físicas son diversas; las personas no escuchan, ni ven, ni hablan bien, perciben los latidos del corazón, se siente que falta el aire para respirar, aumenta el ritmo cardiaco y se dilatan las pupilas.

Para el llamado amor a primera vista no es necesario que una persona atraiga físicamente a la otra, el principio es evidenciado por las feromonas. La detección de su aroma es inconsciente, es decir no tienen que ver el juicio, la toma de decisiones ni el aprendizaje, es instinto animal. Seguido de ésta fase, viene el proceso hormonal en el que los enamorados mantienen cercanía de sus cuerpos, justo cuando ocurre intercambio de las sustancias químicas hormonales, la química es mucho más cercana. Se producen en mayor cantidad, la serotonina neurotransmisor de la alegría y la endorfina, que genera sensaciones de gusto y placer. Los enamorados se abrazan y besan, y vienen sensaciones cada vez más intensas, que va subiendo hasta la relación sexual, punto en el que se completa el ciclo de la química del enamoramiento.

 

LAS HORMONAS

Pero no basta estar enamorado y la aparición de esta cascada de sustancias que activa emociones. Cada persona tiene un tipo de temperamento de tal forma que su cerebro tiene distinta producción y el modo en que trabaja alguna sustancia neurotransmisora, que puede ser dopamina, serotonina, testosterona, estrógeno y oxitocina. Quienes tienen mayor activación de dopamina son seres temerarios, aventureros, exploradores e inquietos, les gusta lo novedoso, viven el aquí y el ahora, disfrutan y están para si mismos, algo complicado mantenerse a su ritmo, suelen tener relaciones afectuosas transitorias. En el caso de individuos con mayor activación de serotonina son afectuosos, constructores, tradicionales, con gran aprecio a los valores y apego a las costumbres. Sólo están a gusto con otra persona con las mismas características, por ejemplo; parejas que tienen 30 o 40 años de casadas y prefieren todo antes que el divorcio.

A quienes tienen mayor producción cerebral de testosterona sin importar el género, son personas que toman decisiones rápidas, asumen riesgos y son intuitivos. Siempre piensan en el mañana, buenos planeadores y suelen convertirse en dependientes del trabajo. La hormona oxitocina aumenta la confianza, la capacidad de entender las emociones de otros y la capacidad para socializar. Quienes activan la hormona oxitocina son identificadas como negociadoras, les encanta estar en familia, tienen facilidad para hacer amigos; además, son muy empáticos, cuando un compañero necesita algo, ahí están. Son promotores de los derechos, de lo justo, cuidar sus pertenencias y su familia; son flexibles como para mantenerse en un evento formal o un tremendo reventón.

Sabemos que a partir de estudios neuro científicos, el enamoramiento y otras manifestaciones del comportamiento humano son fruto de la actividad cerebral, y el cerebro funciona a través de sustancias químicas y actividad eléctrica. Las experiencias de la vida de relación con los demás tienen gran impacto sobre nuestra capacidad de formar relaciones interpersonales, pero ese impacto ocurre a través de cambios en la neuroquímica y la base genética ya determinada en cada individuo. En conclusión, tanto la química cerebral y su expresión genética en interacción con su medio ambiente son determinantes de los vínculos amorosos.

 

REV. DR. FELIX H. HIGUERA ROMERO.